Nicolás Albera
Martín
Gallardo (53) conoce el dolor desde muy niño. Fue
víctima de la cruenta dictadura que se inició el 24 de marzo de 1976, aunque no
haya sufrido en carne propia la tortura. A él le arrancaron una parte de su vida
y no se la devolvieron jamás: los militares se llevaron a sus padres Nora Peretti y Rodolfo Gallardo, quienes nunca más aparecieron.
A la pareja, que compartía militancia política
y la carrera de Abogacía, la relacionaron con el Tampierazo de 1973, la
principal huelga de trabajadores que tuvo San Francisco en su historia. Los
secuestraron una noche en su domicilio mientras dormían, y a Martín, de tan
solo 3 años, se lo entregaron a unas tías.
Es desde entonces que Gallardo –integrante
activo de La Comisión Memoria, Verdad, y Justicia de San Francisco- trata, como
puede, de cerrar un círculo gigantesco
que pudo achicar en los últimos años con el juicio a los represores en la
megacausa La Perla, a donde fueron vistos Nora y Rodolfo, y también con
homenajes, ya que los nombres de sus padres identifican a una plaza ubicada en
barrio Los Palmares I (Av. Primeros Colonizadores 1400).
Esta última semana, a Martín se le abrió una
puerta más en ese desafío cuando la Justicia Federal de Córdoba confirmó que,
por primera vez, se hallaron restos óseos en el ex centro clandestino de
detención que funcionó en la provincia de Córdoba durante la última dictadura
militar.
Las excavaciones se realizaron en el marco del
expediente 35009693/1998, iniciado hace casi 40 años por una denuncia de Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de
la Paz, y familiares de desaparecidos.
Un fémur y partes de cráneos fueron encontrados
por los integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y ahora
serán cotejados con el banco genético de ADN para determinar su identidad.
La esperanza nunca se pierde
Gallardo le contó a Up que la noticia resulta “movilizadora” teniendo en cuenta que
entre las más de 2500 personas que se presume pasaron por La Perla, estaban sus
padres y otras personas de San Francisco, que también fueron secuestradas en
los años de plomo.
“Es una noticia esperanzadora, los familiares de
los desaparecidos tenemos esa idea de poder cerrar el círculo. Vamos armando un
rompecabezas con lo que te van contando de sus historias. Por eso este es un
paso más logrado. Además, es destacable el Equipo de Antropología Forense que
hace un trabajo descomunal”.
A la espera de los resultados
El juez federal Hugo Vaca Naravaja detalló que se llevó a cabo un "método
extraordinario" de exploración en las 3.200 hectáreas del predio de La
Perla, utilizando última tecnología, como un avión equipado con un sistema
láser para identificar fosas clandestinas. Ahora, los restos hallados serán
cotejados con el banco genético de ADN para determinar su identidad.
Martín recordó que tanto a él como a otros
familiares de desaparecidos les tomaron las muestras de ADN unos 20 años atrás:
“En esa oportunidad vino parte del Equipo de Antropología Forense de Córdoba,
quienes tomaron muestras en la Asistencia Pública”, manifestó.
Según le contaron, tanto Nora como Rodolfo una
vez secuestrados -junto a Néstor Páez y Oscar Liwacki- en la noche del 12 de
mayo de 1976, fueron llevados primero al departamento de informaciones D2 de la
Policía, en Córdoba capital, también un centro clandestino de detención y
tortura. Hoy ese edificio se convirtió en el Archivo Provincial de la Memoria.
“En ese lugar fueron clasificados porque allí
llegaban los detenidos del interior y de otras provincias. Luego eran
trasladados, mis padres terminaron en La Perla. Hay relatos de personas que
declararon en la megacausa de La Perla haber visto a mis padres, a los abogados
de San Francisco, torturados y golpeados. Fueron vistos por sobrevivientes. A
ese lugar llegaba cada noche un camión y se llevaba gente, tardaba una media
hora en volver y cuando lo hacía venía vacío. En algún lugar, no tan lejos,
eran ejecutados”, sostuvo.
Qué era La Perla
La Perla fue el mayor campo de detención,
tortura y exterminio que tuvo la Provincia de Córdoba. El predio del ex centro
clandestino se encuentra ubicado a la vera de la autopista Córdoba-Villa Carlos
Paz y funcionó bajo la órbita del Tercer Cuerpo del Ejército. Se calcula que
2.500 detenidos pasaron por allí y que sobrevivieron solo 180 de ellos.
Se trata de un predio de tres hectáreas que
estaba dentro de otro de 16 mil, perteneciente al ejército. Este centro
clandestino estaba ubicado en la parte de atrás.
De 1975 a 1978, "La Perla" se ganó el
apodo de "La Universidad" porque los represores "aprendían"
allí los métodos de tortura que luego se aplicarían en distintos puntos del
país. El campo de concentración más grande del interior era el orgullo del
Comando Libertadores de América, que integraban el ex jefe del Tercer Cuerpo de
Ejército, Luciano Benjamín Menéndez; los capitanes Guillermo Ernesto Barreiro,
Héctor Pedro Vergez y Jorge Ezequiel Acosta y el sargento Luis Manzanelli,
entre otros más.
El complejo cuenta con cuatro edificios de
ladrillos (dos eran utilizados por los oficiales y suboficiales) y un tercero llamado
"La Cuadra", donde estaban todos los detenidos. No muy lejos de allí,
se hallaba la "sala de terapia intensiva", que no era otra cosa que
la sala de tortura para los interrogatorios.