Este domingo se cumple una semana del asesinato
de Matías Ochonga, el joven de 20 años que fue ultima en el centro de San Francisco
en el marco de los festejos por el triunfo de la Selección Argentina. Sobre la
causa, se conoce que la fiscalía y la Policía continúan con la intensa búsqueda
del principal acusado, Agustín Alexis Guevara, quien tiene pedido de captura
por homicidio calificado por el uso de arma de fuego.
Ahora quien se expresó a través de Up San
Francisco con una carta es la pareja Katy Torres: “Quiero escribir estas
palabras con el único propósito de mostrar la otra parte de Matías, la que muy
pocos conocieron”, comenzó diciendo la joven.
“En esta
semana vi fotos, comentarios y noticias sobre él. No voy a decir que Matías fue
un santo, porque no lo fue. Pero también es cierto que ya había pagado por sus
errores, había recuperado su libertad y tenía un enorme deseo de empezar una
vida distinta, una vida tranquila. Eso lo puedo decir yo, que conviví con él y
compartí sus últimos meses”, aseguró.
A la vez, se refirió a las personas que muchas
veces la gente juzga sin conocer la historia que hay detrás de una persona. “Yo
conozco a Matías desde 2016. Conocí a su familia, conocí su historia y conocí
el dolor con el que creció. Yo también crecí rodeada de muchas carencias.
Éramos chicos marcados por el abandono, buscando cariño donde podíamos encontrarlo,
intentando sobrevivir como sabíamos. En muchos barrios hay historias parecidas:
niños que crecieron sin el amor que necesitaban y que aprendieron a hacerse
fuertes porque la vida los obligó”, reflexionó.
“Matías tenía un corazón enorme. Ayudaba a
quien podía. Como cualquier persona, tenía errores, pero también tenía una
bondad que muy pocos llegaron a conocer”, destacó Katy Torres en el escrito que
le envió a este medio.
Al mismo tiempo, sostuvo: “Hoy, detrás de cada
comentario, de cada noticia y de cada palabra que dicen sobre él, estamos
nosotros: su familia. Personas que sufrimos profundamente cada vez que solo muestran
una parte de su historia”.
En este contexto, se manifestó sobre la pérdida
de Zamir Torres, un familiar muy cercano también: “Hace apenas unos días se
cumplió un año de la muerte de mi sobrino. Yo estaba completamente destruida,
llorando sin consuelo. Y la persona que estuvo a mi lado, abrazándome y
diciéndome: Sí querés llorar, lloramos. Si querés quedarte en silencio, nos
quedamos en silencio. Si querés que esté con vos, acá estoy, fue Matías”,
manifestó.
“Durante este último año él me sostuvo cuando
yo me había vuelto una persona fría, desconfiada y llena de miedo. Apareció
nuevamente en mi vida, esta vez como mi compañero. Me devolvió la tranquilidad,
el cariño y la sensación de tener un hogar. Es muy difícil explicar el vacío
que dejó. Hay noches en las que no puedo acostarme porque sé que ahí dormíamos
abrazados. Hay madrugadas enteras en las que no puedo cerrar los ojos porque
todavía espero sentirlo al lado mío”.
“Nunca voy a dejar de agradecerle el amor que
le dio a mi hijo. Lo quiso como si fuera suyo. Lo cuidó, lo educó y le habló
siempre con amor. Yo lo miraba y pensaba que, por fin, tenía la familia que
siempre soñé. Por eso voy a repetirlo toda mi vida: para nosotros, Matías
siempre va a ser el padre de Leonel. Incluso estábamos haciendo los trámites
para que pudiera llevar su apellido, porque fue él quien estuvo presente cuando
más lo necesitábamos”, indicó la mujer.
“Lo único que muchos mostraron fueron fotos
viejas, fotos con armas o imágenes de un pasado que él mismo quería dejar
atrás. Nunca mostraron una foto de uno de sus abrazos, de sus besos, de cómo
cuidaba a quienes amaba o de la forma en que daba todo por su familia. Sé que
muchos nos van a juzgar por nuestra historia. Pero ninguna persona puede
resumirse en sus peores momentos. Todos tenemos una historia que nos marcó,
heridas que nos cambiaron y batallas que nadie vio”, comentó.
La noche del crimen
Katy Torres también se refirió a la noche en
que se dio el triste episodio en el centro de San Francisco.
“Esa noche salimos felices. Era una noche
especial. Hacía muchísimos años que Matías no iba al centro. Fuimos simplemente
a disfrutar. Jamás imaginé que, en cuestión de minutos, mi vida volvería a
romperse por completo”, recordó.
“Hoy me toca cargar con dos dolores inmensos.
Antes, el dolor por la pérdida de mi sobrino lo atravesaba abrazada a Matías.
Ahora tengo que aprender a vivir también sin él. Solo quiero pedirles una cosa:
antes de juzgarlo, recuerden que detrás de todo había un ser humano. Un niño
que creció con muchas heridas. Un hombre que cometió errores, sí, pero que
también amó, cuidó y luchó por cambiar”, pidió la pareja de Matías Ochonga.
“Yo me voy a quedar con ese Matías. Con el
hombre que me hizo sentir protegida, que amó a mi hijo como propio y que me
enseñó que todavía existía el amor. Y también quiero decirles algo a todos:
amen, abracen, besen y perdonen mientras todavía hay tiempo. No dejen que el
orgullo o el enojo les roben un abrazo, porque nunca sabemos cuándo puede ser
el último”, dijo.
Por último, sostuvo: “Que Dios tenga
misericordia de su alma. Yo creo en el perdón de Dios, y también creo que Él
conoce el corazón de cada persona mucho mejor que cualquiera de nosotros. Gracias
por leerme”.