Carlos Ignacio Viramonte, juez de Primera Instancia Civil,
Comercial y Familia de 3ª Nominación de San Francisco, dictó un fallo en contra
de una entidad bancaria con sucursal en nuestra ciudad, ante un nuevo hecho de
estafa donde resultó víctima un sanfrancisqueño. La condenó a pagar más de 4 millones de pesos en
indemnizaciones y a anular un crédito otorgado.
Según reza
la sentencia, el denunciante, que contó con el patrocinio de la abogada Noelia Francucci, contó que el reclamo se
funda en una estafa sufrida en septiembre del año pasado en el contexto de la
venta de una moto a través de Marketplace, plataforma de la red social
Facebook.
El damnificado,
tras la operación comercial, le proporcionó al supuesto comprador el número de
CBU de su caja de ahorro en pesos del Banco
de Galicia y Buenos Aires S.A.U. para efectuar el pago, y luego de
conversaciones aparecieron problemas con la transferencia del dinero.
Tras ello,
recibió el llamado de un supuesto agente del banco, quien le explicó que el
comprador de la moto había presentado un reclamo por la transferencia, y le
advirtió que la demora en la acreditación se debía a problemas técnicos en la
aplicación de la entidad. Después le pidió que ingrese a la aplicación bancaria
desde su teléfono móvil y que reiniciara la función de Home Banking. Destacó
que no le solicitaron datos de usuario, contraseñas ni claves personales.
Finalizada
la llamada, el denunciante salió del sistema y esperó el tiempo indicado por el supuesto
“agente”. Un rato más tarde le llegó un mail que le confirmaba que se había
aprobado un préstamo a su nombre por la suma de $1.642.500, que sería debitado
automáticamente de su cuenta bancaria.
Sorpresa
y denuncia
Sorprendido,
el denunciante afirmó que en ningún momento realizó la solicitud de ese
préstamo ni autorizó su aprobación. Ante ello, intentó ingresar de inmediato
varias veces a su cuenta para
verificar
la operación, pero el sistema le impidió el acceso, indicando que la
combinación de su clave
y contraseña no era reconocida. Luego el sistema del banco bloqueó su ingreso
por completo.
Segundos después, -siempre siguiendo con el fallo- recibió una notificación de
la aplicación Galicia informándole que su cuenta había sido bloqueada por
razones de seguridad.
En su
denuncia, alegó que no solo se solicitó el préstamo sin su consentimiento, sino
que además en un lapso de siete minutos desde el otorgamiento y acreditación
del crédito se habían realizado dos transferencias bancarias, cada una por la
suma de $700.000, a una cuenta de Mercado Pago. Agregó que realizó reclamos en
persona, con resolución desfavorable y luego envió una carta
documento sin respuesta alguna. La denuncia la termino haciendo en la Unidad
Judicial de San Francisco.
Fallo a
favor de la víctima
En su
fallo, Viramonte argumenta que el banco no cumplió con las medidas de seguridad
exigidas por el Banco Central y adecuadas a fin de evitar que se perpetúe el
delito de estafa, al no verificar adecuadamente la identidad del cliente.
Ante este
panorama, el juez resolvió condenar al banco a restituir al actor la suma de
$89.565,72, correspondiente a las cuotas del préstamo ya debitadas de su
cuenta, más intereses legales. Indemnizar al demandante con $700.000 en
concepto de daño moral, más intereses, por la afectación emocional,
psicológica, el estrés, la ansiedad, la asfixia financiera y el desgaste que le
causó la situación.
Además se impuso una multa civil por daño punitivo de $3.285.000 al Banco Galicia, más
intereses. Esta sanción busca reprobar la conducta del banco por su
"desidia, desatención y menosprecio a los reclamos efectuados por el
actor", y por la masividad de sus operaciones. Se citó que el banco acumula
numerosas denuncias por fraude/estafa y falta de información en los últimos
años. La finalidad de esta multa es disuadir al banco de reincidir en tales
conductas y propiciar un aumento de las medidas de seguridad en el entorno
digital.