Especialistas
tributarios coinciden en que el impuesto a los “ingresos brutos” y al cheque
son los dos gravámenes más distorsivos y cuya modificación debe ser prioridad
en una eventual reforma.
El
presidente de IERAL, Osvaldo Giordano
afirmó que “los malos impuestos generan más de un cuarto del financiamiento del
Estado” y, en ese contexto mencionó a los Ingresos Brutos, las retenciones a
las exportaciones y el impuesto al cheque: “Son tributos que generan
distorsiones, desalientan la inversión y erosionan la competitividad del país”,
afirmó.
A la
hora de brindar alternativas propuso sustituir su idea de converger en un
“súper IVA” que unifique los tres impuestos que gravan las ventas (IVA,
ingresos brutos y tasas municipales) en un solo tributo.
A su
turno, César Litvin, quien es un
destacado tributarista argentino y CEO de Lisicki Litvin & Abelovich, fue
contundente: “Obviamente el que lleva la delantera de los peores impuestos es
ingresos brutos, el peor de los impuestos del sistema tributario. Le siguen las
retenciones a las exportaciones y el impuesto a los créditos y débitos
bancarios.”
También
subrayó que la reforma debe apoyarse en dos pilares: “Mejorar la competitividad
y simplificar el sistema tributario”. Y concluyó: “No podemos pensar en reforma
tributaria sin equilibrio fiscal sustentable. Necesitamos avanzar hacia un
pacto fiscal que le dé previsibilidad y estabilidad al país.”
Ambos
especialistas formaron parte del 25° Congreso Nacional de Profesionales de
Ciencias Económicas, organizado por la FACPCE.