Nicolás Albera
Carolina Correa
Gutiérrez tiene 41 años y es una flamante abogada recibida hace unos dÃas en
la Universidad Blas Pascal, donde estudió a distancia. No se graduó de grande
por ser una estudiante crónica, nada de eso. Su camino lo hizo a la inversa de
muchos chicos cuando terminan el colegio secundario, ya que la muerte repentina
de su mamá a causa de un accidente cerebrovascular provocó que salga a trabajar
a los 17 años, ya que se habÃan quedado solas en la casa con su hermana de 19.
"A los 10 años ya me enganchaba con pelÃculas donde habÃa
abogados y querÃa estudiar eso de grande", le dijo a Up la protagonista de esta historia de resiliencia, también mamá de
dos varones de 12 y 19 años.
¿Qué le truncó el sueño de joven? Primero no tener el
dinero para afrontar la cuota de una universidad privada, única manera de
estudiar AbogacÃa en nuestra ciudad. Por eso recaló en la UTN San Francisco y
se anotó en IngenierÃa QuÃmica, carrera que cursó de buena manera durante el
primer año. Pero, la vida le puso un importante obstáculo en el camino por lo
que tuvo que dejar los libros para más adelante.
Primero trabajó durante los fines de semana en un
boliche, luego lo hizo en una estación de servicios y hace unos diez años el
destino la trajo al bar de Tribunales. SÃ, en el sitio donde están los
abogados.
Bandeja en mano, a Carolina con este trabajo le volvió a
picar el bichito de ser abogada: "Ver los libros, las charlas con los abogados,
todo eso hizo que me volvieran esas ganas de estudiar", recordó.
Arduo camino
Carolina empezó a estudiar antes de la pandemia. Además del
bar, por la tarde trabajaba en un kiosco: "TenÃa que pagar las cuotas y en un momento
se me complicó, entonces dije algo tengo que hacer", narró.
Se le ocurrió que su hermana Fernanda, a quien definió
como "una gran pastelera", le cocine productos de panificación para ella poder
salir a venderlos.
"Empezó a hacer pastafrolas, budines, alfajores de
maicena y cada viernes cuando salÃa de trabajar a las 11 me ponÃa a vender en
todos los pisos de Tribunales con un carrito que me prestaban. Iba oficina por
oficina con la mercaderÃa y les explicaba por qué necesitaba el dinero. Todos
se pusieron contentos, me empezaron a ayudar y entonces con eso podÃa cubrir algo
de la cuota", indicó.
Un trabajo por la mañana, otro por la tarde y la crianza
sola de sus hijos no amedrentaron a la mujer que tenÃa un objetivo: convertirse
en abogada. "Mis hijos me acompañaron en este proceso. Siempre los tres
estudiando, ayudándonos, venimos hace años con esto del estudio y ellos vieron
la pasión que tengo por la carrera", contó orgullosa y remarcó que los chicos también
son estudiantes destacados: "Ellos viendo mi esfuerzo se esforzaron en lo suyo y
les va muy bien. El más grande llevó la bandera de Córdoba en la secundaria y
hoy estudia el traductorado de inglés, y el más chico fue escolta en la
primaria de la bandera argentina".
Felicitaciones doctora
Lo que quedará para el anecdotario de Carolina será cómo
se enteró de la nota tras rendir la última materia.
Fue justamente en la UTN, donde alguna vez recorrió sus
pasillos como estudiante. Desde este año comenzó a trabajar siete horas como
administrativa allà por la tarde, lo que se suma a las cuatro que realiza como
moza por la mañana.
"Me avisaron desde la sede local de la Blas Pascal que estaba
la nota pero yo me puse tan nerviosa que no quise entrar a verla. Le escribà a
mi hijo más grande para que se fije y me envÃe un mensaje. Le di el teléfono a
mi jefa de UTN y le dije que lo lea y me diga. Me tapé la cara, temblaba, hasta
que escuché felicitaciones abogada. Allà fue todo llanto, abrazos, muy emotivo",
destacó.
La mujer miró hacia atrás y recordó el arduo camino
transitado, sin dejar de agradecer a su hermana y a muchos de los abogados que
le dieron una mano en Tribunales. Su idea ahora es ir metiéndose de a poco en
un mundo que le fascina desde pequeña.
"Vengo de abajo y no vengo de familia de abogados. La
idea es seguir trabajando en lo que estoy ahora y tengo pensado el año que
viene hacer prácticas en estudios jurÃdicos. Veré si hay propuestas. Todo será
bienvenido porque quiero aprender, no es lo mismo la teorÃa que la práctica y,
de a poco, meterme en un mundo que me gusta mucho para que valga la pena tanto
esfuerzo", concluyó.