Franco Cervera | Nicolás Albera
El gobernador Martín Llaryora se puso en modo Papá Noel y previo a la Navidad
decidió regalarle a su ciudad una mega obra para cambiarle la fisonomía al
Centro Cívico y darle un toque moderno al corazón de San Francisco. En pocas
líneas, la fuente de agua histórica desaparece y se reemplaza por un espacio
verde y como mayor novedad surgen dos calles para conectar la Av. del
Libertador en sus partes sur y norte.
De esta forma, Llaryora puso en agenda pública,
una vez más, una obra que genera cierta controversia y que para llevarla a cabo
se necesita una millonaria inversión –más de 800 millones de pesos- que correrá
por parte de la Provincia.
La discusión pasa ahora por dos aristas. Muchos
vecinos se mostraron de acuerdo con el proyecto que busca darle una nueva imagen
a la plaza central y, por ende, celeridad al tránsito vehicular en horas pico. Otros,
en cambio, lo rechazan enfáticamente porque les parece un gran gasto “superficial”,
ya que no se involucran servicios claves, como pueden ser cloacas, gas natural,
viviendas u otros.
Más allá de las opiniones, siempre encontradas
y valederas, la realidad es que Llaryora optó redoblar la apuesta. Hace unos
años atrás decidió la instalación de la Tecnoteca, anuncio que provocó voces
disidentes, sobre todo en materia de impacto ambiental ya que para construir el
edificio debieron extraerse algunos árboles.
Por ese entonces, a muchos ni le sonaba la
palabra Tecnoteca, no sabían para qué servía y eso implicaba una crítica desde
el desconocimiento que iba acompañada –como ahora- al cuestionamiento de la inversión,
también millonaria.
Con el diario del lunes, Llaryora asegura haber
ganado esa “batalla cultural” al indicar que se trata de un lugar muy utilizado
por los sanfrancisqueños: “Siempre las cosas no son fáciles, pero cuando
pregunto cuántas personas la usan, son 51 mil personas en este último tiempo, entonces
se acaba la discusión. Hay que estar convencido cuando uno hace las cosas”,
subrayó durante su visita la semana pasada.
Y continuó:
“Hoy San Francisco tiene un Superdomo, la Tecnoteca que es per cápita muy
difícil de encontrar en la Argentina, tiene un Centro Cultural hermoso. Obras
de infraestructura que hacen al futuro de innovación, tecnología, servicios”, recordando
que la ciudad tiene un gran Parque Industrial, gas en el 90%, cloacas en el 80%,
y agua en toda la ciudad.
Con ese antecedente, el gobernador decidió ahora
ir por más. Sabe que a la plaza le falta algo, otro toque distintivo, una obra
que considera será “icónica” y “muy recordada” por todos los sanfrancisqueños.
De qué va la obra
Según se conoció, la apertura de la avenida implicará
dos calzadas de cuatro metros de ancho que permitirán el tránsito de un auto en
cada carril.
Para los autores de la iniciativa, el mayor
beneficio será descongestionar otras calles a su alrededor muy transitadas en
horarios pico. Cabe recordar que aledaño a la zona a intervenir se encuentran
numerosas entidades bancarias, escuelas y comercios.
En el medio de las nuevas arterias, se proyecta
una fuente más grande de tipo rectangular y extensa, sin tanta profundidad.
También contará con canteros con verde.
Modernizar, aggionarse
a los nuevos tiempos, es una decisión que comparten los gobiernos provincial y
municipal. El intendente Damián Bernarte
varias veces menciona que San Francisco debe ir en ese camino que ya
transitaron otras ciudades del país y del mundo.
Y muchos vecinos coinciden. La muestra estuvo
en las urnas hace un año atrás cuando se votó para elegir gobernador e
intendente.
Lo que se discute
En discusión vuelven a aparecer los árboles.
¿Hay necesidad de extraer nuevamente ejemplares? Probablemente así sea. Por el
momento no se conoce la cantidad ni mucho menos cómo se será su reposición.
Por otra parte, para los nostálgicos, la
desaparición de la fuente de agua ubicada a la vera del Bv. 25 de Mayo, es un
golpe a sus recuerdos de juventud. ¿Quién no caminó por sus bordes de niño,
también de grande, o quién no se tomó fotos con su fondo? Sin dudas es un símbolo, pero desde hace un
tiempo largo tiene inconvenientes para funcionar correctamente.
Y claro que lo económico es otro punto de
discordia: ¿Es necesario gastar el dinero en esta obra? ¿Una transformación tan grande no merece una consulta
ciudadana?, se preguntan los de la otra vereda.
Entre los dirigentes opositores locales, el que
se manifestó fue el concejal de Juntos por el Cambio, Marco Puricelli, quien resaltó que comparten la idea de que se abra
el Centro Cívico. “Es un emblema de la arquitectura moderna del país y nos
configura como ciudad, pero esta obra no es prioritaria en el contexto
económico que atravesamos, pero la decisión ya está tomada y tenemos que lograr
que salga lo mejor posible”, expresó el radical.
Su compañero de bloque, Luciano Stoppani, se limitó a preguntar a través de las redes si la
ciudadanía está de acuerdo o no con el proyecto y adelantó que lo estudiarán
con especialistas en el tema.
Lo cierto es que Llaryora volvió a patear el
tablero con un anuncio de una obra con la cual pretende transformar a San
Francisco, bajo la premisa del progreso y con el convencimiento más firme que
nunca. Los escépticos, por ahora, miran de reojo. El debate está abierto.