Por Franco Cervera
Leandro Corzo (37) atravesó por momentos muy complejos en los
últimos años en materia de salud. Y sin dudas regresar a su pasión, debajo de
los tres palos parecía un casi imposible para él y hasta algunos profesionales
médicos. Pero gracias a la evolución de salud, constancia y amor de la familia
y allegados volvió a disfrutar de jugar a la “pelota”.
“Hace poco estas fotos la sacábamos en clínicas por análisis,
estudios, pinchazos, internaciones y ahora en una cancha como y donde de
chiquito me llevaron y siguieron a todos lados. Las vueltas de la vida q tiene
de estas cosas impensadas. Hoy elijo disfrutar hasta cuando tenga q ser, si
ustedes son felices, yo también. Mis ídolos de la vida, la Iverta y el Omar
Alberto. Mis viejos, gracias y mil gracias. Nunca será suficiente lo que uno
como hijo podamos devolverles”, agradeció Leandro en sus redes al publicar una
emotiva foto junto a sus padres.
El joven que supo defender los tres palos de equipos como San Bartolo, Tarzanito y otros tantos de la región, regresó a las
canchas en el Club La Milka, entidad que lo vio crecer y le volvió a abrir las puertas para ser referente y ejemplo latente del plantel. Lo que despierta la alegría y emoción de muchos de sus
allegados y seres queridos.
En diálogo con Up San Francisco, comentó que a finales de febrero el médico le dio el permiso para hacer alguna actividad física más y eso le permitió cumplir el sueño de volver a jugar un partido de primera para que su novia y familia lo vean. "Mi sueño era jugar un partido antes de fin de año para que me vean mis viejos, mi hermano y Alfonsina", contó.
"Me empecé a entrenar y tenía dudas de volver a jugar, pero mi novia me dijo animate. No tenía pensado jugar y mucho menos en primera pero hoy lo estoy disfrutando mucho. Después de estar casi sin caminar a pasar a jugar dentro de la cancha", expresó Corzo.
"Me encontré con un grupo muy unido y humilde, tiran todos para el mismo lado. Me siendo muy querido y son todos chicos muy educados", agradeció.
Su historia
La vida Leandro Corzo tuvo muchos partidos bravos a lo largo
de su carrera deportiva, finales picantes, clásicos regionales, definiciones
por penales apasionantes y hasta alguno que otro con disturbio. Pero sin dudas
el duelo que le tocó atravesar en los últimos dos años fue el más complejo:
problemas graves de salud.
Su transitar venía ordenado y lleno de momentos felices. Hasta
que, en junio de 2020, su cuerpo empezó a mostrar raros síntomas que luego
derivaron en una severa enfermedad. Esto sumado a que eran meses donde la
pandemia de coronavirus avanzaba y toda problemática se potenciaba.

Durante poco más de dos años atravesó por diferentes
inconvenientes de salud, de esos que los profesionales pese a múltiples
estudios no logran determinar con exactitud. Desde inconvenientes con los
intestinos y apéndice, pólipos en el estómago, ganglios y nódulo en el riñón
hasta finalmente un adenoma (tumor no canceroso) en la hipófisis (Glándula que
está en la base del cráneo).
Tras pelearla intensamente, el ex arquero de Tarzanito, La Milka,
San Bartolo, El Fortín y Esmeralda, se recupera junto a sus seres queridos,
pudo volver a caminar y retomó su trabajo, por lo que agradece todo el apoyo
recibido dejando un mensaje conmovedor: “Por más difícil que sea la situación y
se vea todo oscuro, siempre hay un motivo para ir para adelante, levantarse y
luchar, mientras haya opciones, se puede. La vida es hermosa más allá que tiene
momentos no tan lindos”.

Síntomas que llevaron a un doloroso diagnóstico
Cuatro años atrás iniciaba la pesadilla para Corzo, cuando en junio
de 2020 empezó con dolores de cabeza y estómago. “Me brotaba generando una
sensación de calor y picazón en el cuerpo. Acá me indicaron que podría ser un
tumor neuroendocrino que estaba alterando al sistema hormonal y sugirieron vaya
a Córdoba”, así arrancó un panorama doloroso para el ex técnico de la Cat. 2011
de Deportivo Oeste.
Pasó por varios profesionales y estudios porque no estaba claro
qué tipo en enfermedad padecía. Mientras tanto se iban detectando problemas de
salud con pólipos en el estómago, ganglios en el riñón y nódulo. A la vez los
dolores se intensificaban y se le endurecieron las piernas dificultando la
movilidad. Por eso el panorama fue de máxima preocupación para él y su familia por
varios meses.
“En abril del año pasado deciden hacer una videoparalascopía que
duró 4 horas y se encontraron con ambos intestinos estrangulados junto al
apéndice todo a punto de reventar, allí me sacan a esta última y lo demás (no
intestinos ya que pudieron evitarlo). Luego de una semana internado vuelvo a
casa”, recordó Corzo.

Al mismo tiempo, remarcó que a las dos semanas empezaron
nuevamente los mismos síntomas: “Me realizan estudios hasta que a fin de ese
año se detecta un adenoma (tumor no canceroso que afecta el sistema hormonal y
metabólico) en la hipófisis (Glándula que está en la base del cráneo). Ante la
poca claridad en las indicaciones y pasos a seguir, gracias a mi trabajo a
principio de este, pude ir a Buenos Aires”.
Luego de estar otra semana internado, viajes y varios exámenes, le
indicaron un tratamiento con medicamentos, alimentación, fisioterapia para
estabilizar los diferentes sistemas y partes afectadas. “Por el tamaño y
ubicación del tumor se podía tratar así y evitar la cirugía”, destacó el joven
nacido en Frontera.
- ¿Cómo la llevaste?
- Al principio fue muy difícil tanto por los dolores como el
olvidarme las cosas, no poder moverme por mis propios medios, la incertidumbre
de no saber que era lo que me hacía estar así que me llevaban a pensar muchas
cosas que se entremezclaban con miedo y cansancio de tantos pinchazos como
estudios invasivos. Hubo momentos muy difíciles que solamente mi familia y mi
novia lo saben, hubo veces en que pensé rendirme, pero es ahí cuando mi ahijada
nacida el mismo mes/año que empecé me empujó a no rendirme.
- Clave el entorno…
- Fue fundamental el apoyo de mis amigos, familiares, compañeros
trabajo, del fútbol tanto de acá como de la zona en que jugué, de mis chiquitos
2011 (Deportivo Oeste) y de gente conocida que de una manera u otra me hacía
llegar su fuerza. Hoy si bien tengo que seguir con el tratamiento y estudios
para controlar si hay secuelas, estabilización del sistema hormonal y
metabólico, mi ánimo es diferente, entendí que todo es lo que debo hacer para
seguir avanzando, por eso voy para adelante con fe y sobre todo por esos
motivos que siempre tuve.

- ¿Dejaste de trabajar y jugar al fútbol?
- Si, el trabajo cuando empezó todo tuve que dejarlo por varios
meses. Luego post cirugía volví desde mi casa y este año nuevamente mi estado
impidió que pueda seguir hasta hace unos días que regresé ya presencial, siendo
un paso importante y también agradecido porque siempre estuvieron, apoyaron y
valoraron la parte humana. Jugar no estaba haciéndolo, pero sí dirigiendo a mis
chiquitos de la Cat. 2011 de Deportivo Oeste que con su inocencia me
preguntaban cuando iba a curarme y volver. Lamentablemente por esta y otras
cuestiones ajenas a mí ya no estoy más con ellos, pero siempre estuvieron y
estarán en mi corazón.
- ¿Cómo fue el apoyo de la familia en todo el proceso?
- El apoyo de la familia es
lo más necesario, son los que absorben, aguantan y empujan. No fue fácil para
ellos porque de un momento a otro apareció esto y cada uno lo asimilo y ayudo
como pudo. Agradezco tener los padres, hermano, ahijada y novia que la vida me
dio, sinceramente sin ellos hubiera y sería más difícil de lo que fue.
- ¿Cuál es tu sueño de ahora en más?
- Mi sueño hoy es estar
bien, no pensar más allá porque esto me mostró que la vida tiene estas cosas
que en un momento cambia todo. Si en lo personal me gustaría volver intentar
jugar cuando los médicos y salud me lo permita, estudiar algo, ver crecer a mi
ahijadita y continuar los proyectos con mi novia, como así también ver bien a
mis viejos y hermano, y que ninguno volvamos a pasar por esto.
-¿Esto te cambió la vida y la forma de verla?
- La verdad que sí, me cambio la vida pero mucho más la forma de
ver las cosas, me enseñó a disfrutar cada momento por más pequeño que sea, no
hacerse problema por cosas sin sentido y valorar lo que tenemos, como estamos.
Por ejemplo, el día que volví a sentir mis piernas fue una alegría inmensa y
que capaz en la diaria no le damos esa importancia. También por las cosas
vividas, los lugares donde me atendí, me hicieron entender lo lindo que es cada
cosa que podemos hacer, ya sea un mate, una comida, una charla y demás, pero
estando tanto física como mentalmente ahí.
- ¿Qué mensaje le das a las familias que están atravesando por
algún momento complicado?
- Un mensaje que puedo dar
es que por más difícil que sea la situación y se vea todo oscuro, siempre hay
un motivo para ir para adelante, levantarse y luchar, mientras haya opciones,
se puede. La vida es hermosa más allá que tiene momentos no tan lindos. También
para el entorno de la persona que le toque pasar algo feo que no trate de
entenderla porque para eso hay que vivir lo mismo, sino que la comprenda, que
aunque parezca una sola palabra dice y ayuda mucho, principalmente en la parte
anímica/mental.