El Gobierno nacional dio de baja la línea de créditos de vivienda
Procrear II, que en todo el país contempla a más de dos mil familias. Dentro de
esa cifra hay familias de San Francisco.
De esta forma, la motosierra de Javier
Milei también pasó con sus dientes afilados y cortó en el sector vivienda. Todo
sea para alcanzar el déficit cero que pregona el Presidente.
La decisión provocó tristeza e impotencia en las familias afectadas: “El
Estado no está cumpliendo con lo pactado y utiliza todo su poder para no
hacerlo”, resalta Alejandro a Up, uno de los damnificados de nuestra
ciudad con esta situación.
A fines de 2023, el gobierno anterior había otorgado 2.520 créditos
Procrear a tasa cero, medida que, según las autoridades actuales, fue
irresponsable y -junto a otros anuncios de tipo electoralista- contribuyó a
aumentar el gasto público, el déficit fiscal y la inflación.
Ante la falta de fondos para continuar con estos desembolsos, la Secretaría
de Desarrollo Territorial, Hábitat y Vivienda de la Nación propuso convertir
los créditos hipotecarios en préstamos personales, conversión que permitiría a
los beneficiarios (que iniciaron obras hoy inconclusas) cancelar la hipoteca y
solicitar un nuevo crédito hipotecario en cualquier entidad bancaria si así lo
desean. La propuesta incluye un período de gracia de seis meses para la
devolución del capital nominal bajo las condiciones originales de los
desembolsos ya realizados.
En el caso de
Alejandro, su casa no solo quedó a medio terminar, sino que esta decisión del
gobierno le terminó generando una deuda importante. Sabe que no recibirá nuevas
partidas para avanzar con la obra y deberán devolver el dinero al Estado
Nacional.
Desde su
nacimiento, el programa Procrear es un crédito hipotecario que tiene como
objetivo que la clase media acceda a su vivienda propia, que se movilice la
economía de la construcción y solucionar en parte los problemas habitacionales
que tiene el país: “Al gobierno actual no le interesa ninguna de las tres
cuestiones”, señaló, quien no sabe al momento qué hará con su casa a medio
terminar.
En su caso
avanzó con un 50% de la obra, sumando dinero propio a lo que había obtenido
como crédito. Agregó que esta demora en recibir los desembolsos llevó a muchas
personas a contraer deuda que ahora no pueden cumplir”, dijo.
Otro caso
Robert Martínez también es otro damnificado con esta decisión: “La
sensación que se siente es descontento porque no es un regalo, sino que luego
tendríamos que devolverlo. Sí esperábamos alguna medida, pero no a 21 días de
tener que empezar a abonar el crédito. Deberían haber cumplido con el contrato
que firmamos”, manifestó.
Además explicó
que su decisión fue no aceptar los términos y condiciones que les quisieron
imponer desde el Estado y esperar a que cumplan lo firmado.
Esta familia,
como tantas otras, salió beneficiada en 2022, y en octubre de 2023 les
entregaron el primer anticipo que significaba el 30% del crédito; luego en
enero de 2024 los obligaron a hipotecar para no ser multados, y en febrero de 2024
les pidieron fotos del avance de obra y desde esa fecha no tuvieron más novedades.
Martínez relató
que con el anticipo que les proporcionaron llegaron a comprar parte del
material para cumplir con el objetivo del 20% de avance de obra. Para seguir
apelaron a ahorros y hasta la venta de un auto.
Actualmente la
construcción se encuentra parada desde marzo de este año: “La realidad del
crédito es que al año tendríamos que empezar a abonar, o sea el 21 de octubre
de 2024, con lo cual el día 1 de octubre pasado llegó un mail por parte del
programa con términos y condiciones para que aceptemos o no”, dijo y agregó: “La
opción que vemos para terminar nuestra casa es juntar de nuestros bolsillos y
hacer por etapas hasta donde lleguemos porque no vamos a sacar otro crédito”,
enfatizó.
El porqué de la medida de Milei
La medida para
el Gobierno nacional –se informó- es necesaria para asegurar la sostenibilidad
económica del país, permitiendo a los beneficiarios continuar con sus planes de
vivienda en un contexto de restricciones financieras.
Este plazo busca
aliviar la carga financiera de los beneficiarios que opten por aceptar la
oferta, brindándoles tiempo para gestionar un nuevo financiamiento con alguna
de las más de 20 entidades financieras que actualmente ofrecen créditos
hipotecarios.
El plazo de
aceptación de esta propuesta vence el 30 de octubre de 2024. Aquellos que no
acepten la oferta estarán sujetos a la disponibilidad de fondos, lo que no garantiza
la continuidad de los desembolsos y les impedirá acceder a otros créditos
hipotecarios disponibles en el mercado.