Por Franco Cervera
El periodismo y los periodistas atraviesan en los últimos años una etapa de
reconversión. Las nuevas tecnologías, redes y hasta la Inteligencia Artificial
se metieron de lleno en un rubro esencial para la democracia y un servicio
clave hacia la comunidad. Sin embargo, la reconfiguración del periodismo hoy no
va de la mano con lo que viven sus trabajadores.
Viene siendo notable el vapuleo que padecen desde hace tiempo quienes
llevan adelante este oficio. Sí, profesionales, la mayoría con título
terciario, otros universitarios y algunos con posgrados y doctorados. Pero
tantos años de esfuerzo y dedicación son muy poco valorados. Todo lo contrario.
Hoy el poder adquisitivo de los comunicadores bajó tanto que existen muy pocos
rubros que estén por debajo en la escala salarial.
“$300 mil pesos”. Ese es el salario básico de un periodista en San
Francisco y zona, según indican desde el Cispren. Sumado a la multiplicidad de
tareas que actualmente obligan al rubro (cronista, movilero, redes, radio,
gráfica, televisión, foto, video y en algunos casos edición de videos y venta
de publicidad), hicieron que la ciudad atraviese una etapa de fuga de
periodistas.
Muchos decidieron salirse de forma permanente y otros momentánea (“Una
pasión es una pasión”, decía Guillermo Francella en el ‘Secreto de sus ojos’),
escudados en estas circunstancias en su mayoría. A esto hay que sumar el
fallecimiento de Gabriel Raspo, Osvaldo
Soria y Carlos Riera.
Es por ello que hoy lejos de ser un día para festejar y reconocer, debe ser
una jornada de reivindicación de una labor tan importante para la comunidad.
Así y todo, también estas circunstancias sirven para destacar lo apasionante
que es esta profesión. Tanto que pese a ser poco valorados actualmente, muchos
la siguen eligiendo una y otra vez. Y algunos, incluso, apostamos a regresar
con más fuerza. Cosa de periodistas, no lo entenderían.