Nicolás Albera
Raúl Antonio Ramos (70), casado, tres hijos y
seis nietos. Así se presenta este trabajador metalúrgico jubilado hace algunos
años, pero que oficialmente dejó el torno hace unos meses. Pese a más de cinco
décadas en el rubro y el desgate que eso conlleva, dice que ya extraña.
“Me
sentía útil y eso es lo que extraño. Pero en mayo renuncié porque se cortó el
trabajo nuevamente y hay otros chicos trabajando, entonces no es justo que yo
jubilado le saque el trabajo a los demás, por más que reneguemos siempre los
jubilados para vivir”, cuenta a Up.
Ramos
nació en Colonia San Bartolomé y llegó en la adolescencia a San Francisco para
sumarse a la Escuela del Trabajo "Ing. Emilio F. Olmos", hoy Ipet
N°50. Vivió algún tiempo en el internado y luego recaló en una pensión para
pasar los dos últimos años de estudio, junto a un par de compañeros: “Vivía con
dos chicos más de Arroyito y Río Primero. Nos hacíamos la comida, teníamos lo
justo, pero fue una linda experiencia. Aprendíamos a cuidarnos la ropa porque
usábamos camisas, la lavábamos, tendíamos en una percha para no arrugarla”,
recuerda.
Se
recibió de matricero y sobre la escuela dice tener los mejores recuerdos, y
hasta asegura que hoy sigue siendo la mejor de la ciudad en materia de
educación: “En esa época se conseguía trabajo rápido, sobre todo si salías de
esta escuela donde las empresas iban a preguntar. A los 18 ya empecé a
trabajar”, precisa, aunque recuerda que la fábrica duró unos meses y cerró.
Allí manejaba un torno y una máquina rectificadora.
Pese
a su especialidad, Ramos remarca que siempre utilizó diferentes máquinas: “La escuela
te saca muy bien preparado, había profesores muy idóneos, como ahora”.
Cinco décadas, varias
fábricas
En
sus más de cinco décadas como trabajador metalúrgico pasó por diversas empresas
importantes como Parmo, Corradi, Godeco y talleres Inco, donde trabajó unos 20
años, incluso luego de su jubilación: “Me pidieron que me quede porque no había
muchos torneros y mal no me venía seguir trabajando”, sostiene.
Ramos
recuerda que San Francisco es una ciudad industrial por excelencia y que en la
década del setenta había varias fábricas que fueron cerrando con el tiempo.
“Acá
se fabricaba de todo, tornos, rectificadoras, perforadoras, compresores,
siempre fue una ciudad muy industrial. Y hubo épocas como las de ahora donde se
cortaba el trabajo y uno entraba a deambular”, explica y agrega una anécdota:
“Trabajaba en Parmo y de un día para el otro se cortó la venta y el trabajo. No
salía un torno ni de casualidad. Salí de licencia y cuando iba a entrar a
trabajar otra vez me suspendieron 30 días, luego 30 más y después de eso tuve
que arreglar y buscarme otra cosa”.
Sostiene
que para vivir medianamente bien debió trabajar más de ocho horas, si no hacía
extras en la misma fábrica debía buscar afuera en talleres más chicos una
changa: “Pasé malas, claro, pero no me quejo. Llegué a comprar autos cero kilómetro,
que para un metalúrgico es un orgullo. También pude viajar y conocer varios
lugares del país”.
Sobre
el trabajo, aclara que se debe tener “mucho cuidado” cuando se maneja un torno,
pero no hace diferencia con otros rubros: “Acá hay que cuidar las manos que son
nuestra principal herramienta y el cerebro”, dice con sabiduría.
También
marca diferencias entre hoy y las épocas pasadas: “El trabajo tiene su parte
artesanal, yo en muchas fábricas utilicé máquinas convencionales y hoy es todo
más automatizado. Las de última generación no estaban tan al alcance de la mano
en las fábricas”.
Defender los derechos de los
trabajadores
Ramos
también explica que siempre le gustó defender sus derechos, pero para eso,
asume, hay que participar: “No es solamente pedir, también hay que participar
activamente en elecciones. Nunca estuve en el gremio pero siempre estuve cerca
de los muchachos”.
Y
cierra: “Todo lo que consigue la UOM es a través de la lucha. En mi época la
gente luchaba mucho, los delegados de fábricas se respetaban”.
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Efeméride
Este sábado 7 de septiembre se celebra el Día del Metalúrgico en conmemoración Fray Luis Beltrán, el primer trabajador que le dio un rol protagónico a este rubro prestando servicio a favor de la independencia.