Nicolás Albera
Luis Ferreyra sale con su bicicleta de la
capilla de barrio San Cayetano, ubicada en calle Tomasa Sosa al 1700, del
barrio homónimo. Bien abrigado, lleva un gorro con visera que apenas deja verle
su mirada. Se frena un segundo para dejar pasar una fuerte ráfaga que levanta
el polvillo de la calle de un solo saque. Su destino es barrio La Milka, donde
vive, por lo que tiene el desafÃo de cruzar de punta a punta la ciudad en dos
ruedas y con viento en contra. Aunque eso cuando llegue será anecdótico.
"Le
vine a pedir aliento, hace 10 años sufrà un ACV lo que me impidió volver a
trabajar. Vengo a pedir seguir subsistiendo", le dice a Up con tono triste. Ferreyra se considera creyente y remarca que "nunca" le falta al santo para esta fecha.
Cada
7 de agosto, miles de creyentes de todo el paÃs se acercan a todos los
santuarios de San Cayetano para celebrar la tradicional misa de veneración al "Patrono del pan y del trabajo".
Fue
un presbÃtero italiano, fundador de la Orden de Clérigos Regulares Teatinos, que
en 1671 fue proclamado santo por el papa Clemente X. Según la Iglesia Católica,
San Cayetano es patrón de los gestores administrativos, asà como de las
personas que buscan trabajo y los desempleados. Por tal motivo, es llamado "Padre de la Providencia" y "Patrono del pan".
"Es
un dÃa muy querido por el pueblo argentino, la devoción por San Cayetano nació
de la primera santa que tenemos, Santa Mama Antula (MarÃa Antonia de la Paz y
Figueroa), que tenÃa una gran devoción porque la ayudaba a confiar en la
providencia sobre todo en los retiros espirituales que daba en Buenos Aires",
recuerda el obispo de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, quien a las 16 brindará una misa en la
parroquia. A su término, será la clásica procesión.

El
religioso explica que en la gran depresión del siglo pasado, en los años 29 y
30, sobre todo los inmigrantes italianos comenzaron a colocarle espigas de
trigos en las manos de la imagen del santo: "Apareció ese pedido de pan y
trabajo que se renueva esta fecha y más aún en los tiempos difÃciles que nos
tocan vivir".
Movimiento todo el dÃa
Los
devotos de San Francisco y la región aprovecharon este miércoles para pedir,
agradecer y sacarse fotos con la imagen del santo, ubicada al ingreso de la
capilla que abrió sus puertas a las 8 donde se rezó el primer Rosario. El último
fue en el mediodÃa.
Durante
la mañana, la gente le hizo frente al regreso del frÃo y al fuerte viento sur
para agradecer y pedir por los suyos.
"La
gente fue viniendo de a poco. Pasan, se quedan un rato y se van. Estamos viviendo
una época difÃcil y se necesita mucho la fe, tener esperanzas. La gente cuando
se va pasa por la feria a buscar el tradicional pancito bendecido de San Cayetano
que es para compartirlo en la mesa", cuenta Margarita Pérez, parte del grupo de voluntaria de la parroquia del
barrio.
Juana Depetris también es devota del santo
y remarca que todos los años para esta fecha aprovecha a agradecer porque
siente que San Cayetano le cumplió: "Vengo todos los años a dar las gracias y
pedir trabajo para toda mi familia. Yo le pedà trabajo en alguna oportunidad y
tuve la gracia de conseguirlo. A mà me da paz, me siento bien al venir porque puedo
cumplir lo que prometÃ", señala.
MarÃa Elena UrquÃa también hace su esfuerzo
para no faltar en esta fecha especial: "Hará cinco o seis años que vengo
agradecer. A uno le empiezan a llegar los años y te das cuenta que tenés que
seguir mirando a la vida, pero de distinta manera. Vengo a dar gracias por la
familia y pido por la gente que necesita trabajo en esta época".
Tiempos turbulentos
Monseñor
Buenanueva destacó la fe de los argentinos en momentos de recesión, desempleo y
donde la pobreza se instaló: "La realidad que se vive es fruto de estos largos
años de polÃticas equivocadas, de fuerte ideologización que no termina de tocar
la realidad y también de corrupción. No es de ahora sino es un largo proceso de
deterioro", le dice a Up en la
previa a la misa que brindará en la tarde.
Sobre
la admiración al santo, agrega: "El pan y el trabajo que procura para nosotros
San Cayetano alimenta el cuerpo, el trabajo que nos permite crecer en dignidad.
Pero el gran pan es el que lo alimentaba a él que es Cristo, que es la misión
de la iglesia. Porque si esta se politiza o se convierte solo en una agencia de
desarrollo social traiciona su propia misión, la iglesia debe ser la iglesia de
Cristo que lleva el pan de Dios al corazón de las personas, lo que sostiene y despierta
las energÃas que necesitamos para pelear la vida", cierra.
En
la capilla, cabe destacar, se realiza una feria de platos y artesanÃas (santerÃa).
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