José Dávila
(34) agradece todo el tiempo. Sabe que está vivo de milagro luego de sufrir una
caída con su moto semanas atrás y padecer lesiones que lo pusieron al borde de
la muerte.
“Estoy contento por todo lo que hizo el Señor, no solo
por mí sino por quienes me rodean, la familia y la gente que me conoce que es
mucha y rezó todo este tiempo por que salga adelante. Sentí ese apoyo cuando
estuve internado en terapia intensiva y fue algo impresionante levantarme de
esa cama”, le aseguró Dávila a Up, luego
del alta médica.
Sin embargo, el hombre deberá afrontar una larga
rehabilitación a causa de las serias lesiones que no solo sufrió en la cabeza
sino también en los pulmones. Eso había motivado su derivación desde el
Hospital Iturraspe de San Francisco al Pasteur de Villa María.
Esta situación no le permite trabajar como lo venía
haciendo previo al accidente. Dávila se dedicaba a la construcción y era el
mayor sustento económico en la casa ya que su pareja, Gabriela Vera (32) sufre otra complicación de salud: en su caso es
una insuficiencia renal crónica que la obliga a varias diálisis semanales.
Si bien tuvo un trasplante de riñón, el órgano fue donado en su momento por su padre biológico, su cuerpo lo rechazó al tiempo por lo que sigue esperando una nueva intervención.
Volver a vivir
La caída de José con su moto ocurrió el jueves 13 de
junio en barrio Sarmiento de San Francisco, en horas de la tarde. Por causas a
establecer, perdió el control y chocó contra un cesto de basura frente a un
domicilio de Larrea al 700.

Su cuadro era tan grave que estuvo con un coma inducido y
lo fueron despertando de a poco para ver sus reacciones. Aunque existía el peor
de los pronósticos, sus familiares nunca bajaron los brazos, agradeciendo
además el apoyo de la gente que sumó con oraciones.
“Al quinto día le podían sacar el respirador, pero lo
dejaron un poco más porque además de la cabeza tenía graves los pulmones por los
golpes”, recordó Gabriela, quien aseguró que hasta los mismos médicos le
dijeron que se trataba de un milagro su rápida recuperación.
Sin embargo, para que su pareja salga adelante necesita
de recursos para poder afrontar la rehabilitación.
“Él se está haciendo atender en clínicas, necesita los
turnos rápido y a veces en el hospital, al cual agradecemos el apoyo, no lo
conseguimos. Entonces necesita de médicos particulares y eso es costoso”, contó
la mujer, quien dijo que la familia recibe cualquier tipo de colaboración, no
solo económica.
Actualmente la pareja cuenta con una pensión que recibe
la mujer y la ayudad de la familia.
José, mientras tanto, un apasionado de la música que
sueña con tener una banda, extraña su trabajo en la construcción más allá de la
necesidad: “Quiero estar ocupado haciendo lo mío, pero para eso primero me
tengo que recuperar”, manifestó.
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