El director general de ZF Argentina, Andrés Fava, habló de la realidad
productiva que atraviesa la empresa que fabrica amortiguadores en San Francisco:
pidió reglas claras y sensibilidad al Gobierno nacional.
“Entendemos los desafíos, pero llega un momento en que no importa lo que hagas. Nada es suficiente cuando la situación no es razonable, cuando la cancha no es plan”, dijo el empresario en diálogo con el streaming de La Voz del Interior, en referencia a su planteo en un texto que tituló “ciclotimia argentina”.
Para Fava, “está bien tener una economía abierta, pero si no se hace con cierta racionalidad a la larga es contraproducente”.
“La industria necesita reglas claras y sensibilidad a la situación. Nadie quiere volver al pasado, pero tampoco perderse en un futuro de decisiones que no son razonables”, reclamó, al tiempo que valoró muchas de las iniciativas del Gobierno nacional, pero remarcó: “También hay que ser racionales”.
Consultado sobre el crecimiento de las importaciones en el último año, indicó que creció de manera “abrupta” y detalló que la mayoría de origen asiático. Y aseguró: “Si me replican las condiciones de China, puedo tener un producto igual o más barato”.
Sobre ZF Argentina
La empresa lleva décadas en ese rubro, primero, de la mano de la familia Delfabro; luego fue adquirida en 1997 por Sachs y en 2003 pasó al universo de ZF Group, de Alemania.
La compañía cuenta con siete plantas en Sudamérica, pero sólo fabrica amortiguadores en San Francisco. Las otras plazas para esos productos están en Alemania y México.
Según datos del sector, las importaciones de amortiguadores pasaron de 524.000 unidades en 2024 a más de 2.100.000 unidades en 2025, un salto que impacta de lleno en la demanda de producción local. Como consecuencia, la planta cordobesa de ZF prevé una fuerte reducción de su actividad durante este año, ya que el mercado interno “no alcanza para todos”. Si bien la empresa exporta parte de su producción, esos envíos no logran compensar la caída de las ventas locales.












