Este miércoles se llevó a cabo la tercera
audiencia en el juicio por el crimen de Aralí
Vivas, la nena de ocho años que fue asesinada en Brinkmann, en noviembre de
2024. Según pudo saber Up, se
terminó en esta jornada de leer la prueba y las declaraciones de aquellos
testigos que hicieron su aporte en la etapa de instrucción pero que no pasaron
por la sala de audiencias.
Al mismo tiempo, en horas de la mañana, un grupo de familiares de la niña marchó pidiendo justicia. La concentración inició frente al Hospital Iturraspe y desde allí quienes participaron caminaron hacia Tribunales.
Betiana Heredia, prima de Rocío Rauch (madre de la niña y una de las imputadas por el crimen) y quien encabeza las marchas en Brinkmann, hizo lo propio en nuestra ciudad: “Estamos firmes desde el primer momento y pedimos a la gente de San Francisco que nos acompañe. Queremos que lo ocurrido con Aralí no le pase a otro niño o niña”, indicó en diálogo con Up.
La mujer tiene a cargo a los dos hermanos de Aralí, que hoy tienen 7 y 9 años de edad. Mencionó que transita el juicio con un combo de sensaciones: odio, bronca y dolor: “Saco fuerzas de los niños, de mis hijos, la familia que apoya y alienta. Perdieron a su hermana y tengo que estar día a día más fuerte para enseñarles, explicarles que muchas veces la vida es cruel pero hay que seguir adelante”.
Confianza en la justicia
Heredia sostuvo que actualmente son muchas las cosas que pasan por su cabeza pero afirmó que confía en la justicia: “Como persona normal pasan muchas cosas por la cabeza, escuchar a los abogados de ellos (los acusados) tan cínicos de defender algo indefendible. Yo siento en mi corazón que la justicia será justa, no le va a temblar la mano y no habrá abogado que los salve. Son los tres asesinos por igual, se tienen que repudrir en la cárcel y ella es la asesina número uno”.
El veredicto será el 8 de octubre
Son tres las personas imputadas: su madre, Rocío Milagros Rauch (28); su pareja, Ezequiel Matías Simeone (33), y un amigo de ambos, Cristian Hernán Varela (40). Están acusados de abuso sexual agravado por la edad de la víctima, además de homicidio criminis causa por la participación de más de una persona y por mediar violencia de género. A Simeone se le atribuye además la comisión del delito de incendio.
Hasta el momento pasaron más de diez testigos que declararon, entre ellos el padre y una hermana de Rauch; el forense Mario Vignolo, familiares de Varela, entre otros.
El único de los acusados que decidió hablar y responder preguntas fue Varela, quien busca despegarse y señaló no tener nada que esconder. Dijo que iba al domicilio de la pareja a comprar droga, que solía quedarse a comer o tomar algo, pero que no tuvo que ver con el crimen ni los abusos sufridos por Aralí.
El juicio se desarrolla con jurados populares y hasta el momento está previsto que la última jornada sea el 8 de octubre próximo, fecha en que se realizarán los alegatos y se leerá la sentencia. De ser hallados culpables por los delitos que le imputan, recibirán como pena la reclusión perpetua.









