La primera audiencia fue clave
este miércoles porque los primeros cuatro testigos que pasaron por la sala
relataron que Alejandro Lovera habría ejercido violencia de género hacia Yuliana Chevalier, la joven que murió en 2017 a causa de un disparo. También
lo fue porque en el final, la fiscal de Cámara, Consuelo Aliaga, planteó que
podría aplicar la figura procesal de “hecho diverso”, lo que podría agravar la
caratula pasándola de culposa a dolosa.
El Código Procesal Penal de
Córdoba contempla esta figura cuando durante el debate surge que el hecho es
distinto del contenido en la acusación y establece un procedimiento específico
para que intervenga el fiscal.
“La fiscal adelantó que pedirá un
hecho diverso en la próxima audiencia. Esto prevé que en el debate surjan
elementos que modifiquen la acusación”, indicó el abogado querellante Mauro
Gómez al término de la audiencia, agregando que la expectativa es que pueda
declararse nulo este juicio y se conforme un nuevo tribunal más jurados
populares para llevar a Lovera otra vez al banquillo de los acusados, pero esta
vez por un hecho doloso.
En Argentina, la pena básica por
homicidio culposo es de uno a cinco años de prisión, mientras que el homicidio
doloso simple tiene una pena de 8 a 25 años de cárcel.
Cabe destacar que la querella
está compuesta además por la madre de Yuliana y también la expareja de la
joven, con quien tuvo un hijo en común que hoy tiene 12 años.
¿Qué es la figura de hecho diverso?
La figura del hecho diverso es
una herramienta del derecho procesal penal que se activa cuando, durante el
transcurso del juicio oral, las pruebas y testimonios demuestran que lo
sucedido ocurrió de una manera sustancialmente distinta o con circunstancias
diferentes a las relatadas en la acusación original.
Esta figura busca garantizar el
principio de congruencia (que la sentencia guarde estricta relación con la
acusación) y resguardar de forma absoluta el derecho de defensa del imputado,
evitando futuras nulidades en el proceso.
Pasaron nueve años
Nueve años después de la muerte
de Yuliana Chevalier (20), ocurrida en un domicilio de barrio La Milka en 2017,
comenzó el juicio en los Tribunales de San Francisco. El único acusado es su
expareja, Alejandro Lovera (45), en ese momento un policía que cumplía
funciones en Frontera y se encuentra acusado por el delito de “homicidio
culposo”. Es que, con su arma reglamentaria, la joven se autodisparó en la zona
del abdomen luego de una violenta discusión donde en el medio hubo drogas y
alcohol.
La acusación sostiene que Lovera
(llega en libertad) fue indiferente al cuidado de la pistola semiautomática que
dejó cargada y sin seguro sobre una heladera del domicilio en que convivía la
pareja, incumpliendo sus deberes como efectivo policial, entre ellos actuar
ante un riesgo inminente de vida de alguien. Sin embargo, el acusado solo atinó
a tomarle una fotografía con el teléfono celular y retratar el momento previo
al desenlace de la mujer.
Por este motivo, la familia de
Chevalier asegura que la muerte no puede analizarse desde el momento del
disparo, sino que debe entenderse en el marco de una relación violenta –verbal
y físicamente- donde el expolicía ejercía abuso de autoridad.
Para la elevación a juicio, cabe
recordar, la causa pasó por varios procesos y fue confirmada por la Cámara del
Crimen y Apelaciones de Bell Ville en mayo de este año.
Los testigos hablaron de maltrato
El primero en declarar fue Luis
Aponte (29), querellante y padre de un niño de 12 años que tuvieron en común
con Yuliana. El hombre contó que Lovera la celaba a punto tal de que debió
darle un teléfono celular para poder contactarla y preguntarle sobre su hijo,
ya que no la dejaba tener uno propio.
Contó que se conocieron cuando
ambos tenían 15 años y establecieron una relación de al menos cinco, hasta 2015:
“Era muy alegre y activa”, la describió y agregó que cortaron el vínculo por
“cosas de pareja” pero que siguieron llevándose bien y teniendo contacto.
Algo que destacó es que Yuliana
mientras estuvieron en pareja no consumió drogas ni tampoco alcohol en exceso,
solo esto último cuando realizaban alguna salida. También recordó que una vez
muerta cuando vio el cuerpo notó moretones en el abdomen, la cabeza y las
piernas.