El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora,
mostró un video donde se puede apreciar parte de la tarea que llevan adelante
los bomberos de la provincia en los incendios forestales que padece la Patagonia
argentina.
“Quiero expresar el profundo agradecimiento del
pueblo de Córdoba a nuestros pilotos y bomberos que se encuentran en la
provincia de Chubut, brindando apoyo en la ardua tarea de combatir los incendios
forestales en esa región de la Patagonia argentina”, indicó Llaryora.
Al mismo tiempo informó que son más de 60
hombres y mujeres altamente capacitados, que representan el profesionalismo, la
vocación, la solidaridad y el compromiso que distinguen a nuestros bomberos.
“Por aire y por tierra, se combatió este
incendio de gran magnitud en el sur del país. Estas emergencias requieren del
esfuerzo conjunto y la colaboración de todos, por eso dispuse que aeronaves,
equipamiento y recursos de Córdoba estén presentes para acompañar a la
población chubutense en estos momentos difíciles”, agregó el gobernador.
“Los cordobeses sabemos el tremendo daño que
provoca el paso devastador del fuego sobre las comunidades. Por eso, Córdoba
está con Chubut”, finalizó.
La lluvia trajo alivio a los incendios en
Chubut, pero sigue la alerta
Después de jornadas de angustia y fuego
descontrolado, la naturaleza dio una tregua en la Comarca Andina cuando este
domingo, que comenzó como un día de peligro extremo por el viento fuerte, se transformó
en un escenario de alivio con la llegada de las primeras lluvias a las zonas
más castigadas de Chubut, como el Parque Nacional Los Alerces, Esquel, El Hoyo
y Epuyén.
Según difundió la agencia Noticias Argentinas,
el contraste con el panorama del sábado es total. Durante el inicio del fin de
semana, la visibilidad era nula y el fuego había llegado al asfalto de la Ruta
40, obligando a su corte total. Este domingo, en cambio, el asfalto lucía
mojado y las laderas de las montañas, antes envueltas en llamas y humo,
mostraban la tierra oscura por la humedad.
En Epuyén, solo en la última semana, se
quemaron 12.000 hectáreas. El área afectada se duplicó el sábado en pocas horas
debido a las ráfagas, marcando el punto más crítico de la emergencia.
De esta manera, resultó en una grata sorpresa
meteorológica, ya que el pronóstico más optimista indicaba lluvias recién para
el miércoles. Sin embargo, pasado el mediodía las nubes negras cubrieron el
cielo y el agua comenzó a caer, tomando por sorpresa a los equipos de
emergencia.
Aunque el alivio es real, los especialistas
mantienen la cautela. Para que el incendio se considere contenido o sofocado,
se estima que harían falta entre 20 y 30 milímetros de agua caída de forma
sostenida.
La lluvia ayuda a bajar la temperatura, pero
los brigadistas deben continuar trabajando para evitar que los focos
subterráneos se reactiven cuando el clima vuelva a secarse.
La llegada del agua representa, sobre todo, un
descanso psicológico y físico para los cientos de bomberos, brigadistas y
voluntarios que vienen combatiendo el fuego sin descanso bajo temperaturas
extremas.
“Ayer el fuego estaba al borde del camino; hoy
la montaña respira”, relataron testigos en el paraje Rincón de Lobos, donde el
agua también llegó para aplacar las cenizas.
El reclamo de los brigadistas: "Un salario
digno"
Fabián Lagos, brigadista del Parque Nacional
Nahuel Huapi, subió un video a su cuenta de Instagram en el que, junto a
colegas ubicados en el lago Menéndez, exigen una mejora en sus condiciones
laborales.
"Nuestra situación viene precaria y sin
resolución desde hace mucho tiempo. Estamos pidiendo lo esencial: un salario
digno, una planta permanente, estabilidad, y una jubilación acorde. Necesitamos
las respuestas de manera urgente".
"Si no podemos lograr eso nos están
obligando a un conflicto que no queremos generar, queremos trabajar. Nos gusta
nuestro trabajo y queremos seguir trabajando de la mejor manera posible, pero
necesitamos que nos den respuestas", advirtieron las personas que
arriesgan su vida combatiendo las llamas. (Con información de Perfil)