La empresa argentina fabricante de neumáticos Fate anunció su cierre definitivo de
manera inmediata y despedirá a 920 empleados.
El comunicado de la compañía informó que “Fate
S.A.I.C.I. comunica que, a partir del día de la fecha, cesa la actividad en su
planta industrial de Virreyes, partido de San Fernando, provincia de Buenos
Aires".
La planta que dejará de estar operativa es la
mayor del país y tenía una capacidad productiva que superaba los cinco millones
de neumáticos por año. El cierre se da en un contexto de crisis para la
industria afectada por la apertura comercial que generó un mayor impacto de las
importaciones.
Fundamentos de la decisión
Al explicar los motivos de la decisión, la
firma expresó que “los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a
encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar
la vocación industrial que nos ha definido siempre durante todo este tiempo”.
La empresa propiedad de la familia Madanes
Quintanilla remarcó que no se trata de un concurso preventivo de acreedores ni
se contempla una reestructuración o un plan de salvataje, sino que es un cierre
total con liquidación de activos y pago de indemnizaciones conforme a la ley
vigente.
Al respecto, fuentes cercanas a la firma
afirmaron que “es un cierre definitivo y se le paga a todo el mundo lo que
corresponde. A empleados, proveedores, bancos. Se liquida todo y se baja la
persiana”.
El cierre no fue un evento repentino, sino el
resultado de una erosión sistemática de la competitividad que la empresa venía
denunciando desde mayo de 2024. Los factores que terminaron por dinamitar la
estructura productiva de Fate se pueden resumir en tres ejes críticos:
Importaciones
chinas: a mediados de 2025, el mercado local se vio
saturado por un récord de 860.000 cubiertas importadas en un solo mes. La
imposibilidad de competir con los precios de origen chino obligó a Fate a
rebajar sus productos un 15%, destruyendo sus márgenes de ganancia.
El
laberinto macroeconómico: la combinación de una
sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias y la falta de incentivos para
la exportación dejó a la firma fuera de juego frente a competidores regionales
y globales.
Conflictividad
y productividad: la dirección de la empresa señaló
reiteradamente que el costo laboral y la baja productividad, sumados a una
relación gremial desgastada, hicieron que fabricar un neumático en Argentina
fuera significativamente más caro que importarlo.
En este marco, la compañía repasó su recorrido
histórico señalando que “a lo largo de más de ocho décadas FATE construyó un
liderazgo industrial sustentado en la inversión permanente, el desarrollo
tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad”.
(Noticias Argentinas)