El
Gobierno nacional disolvió la Administración Federal de Ingresos Públicos
(Afip), una decisión que generó dudas respecto de los cambios que podría
contemplar para el monotributo y el resto de los trámites que venían
realizándose bajo la órbita de ese organismo.
En
lugar de la Afip se creó la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (Arca)
que tendrá prácticamente las mismas funciones, aunque de manera oficial se
informó que será una estructura “más simple y menos costosa”. La medida implica
una reducción en un 45% de las autoridades superiores y en un 31% los niveles
inferiores.
Carlos Cravero -doctor en Ciencias
Económicas de San Francisco- explicó ante la consulta de Up
que esta decisión no va a tener ningún tipo de incidencia en los
contribuyentes. Agregó que ve con buenos ojos la modificación, aunque sostuvo que habrá que ver cómo resulta.
Asimismo,
Cravero analizó la marcha de la economía del país a casi un año de haber
asumido en la presidencia Javier Milei; también el financiamiento universitario
y el Presupuesto para el próximo año.
- ¿Qué análisis hace
respecto a esta modificación en la Afip que tendrá otra denominación, entre
otros cambios?
-
Lo primero que hay que decir es que al contribuyente no le cambia en nada, no significa
que te aumentan o te bajen los impuestos, sino que todo seguirá siendo igual. Puede
que cambie la denominación de la página web de la Afip, pero esta decisión no tiene
influencia alguna en el contribuyente común, la persona física, las empresas, los
jubilados. Lo que sí habrá es un cambio puertas adentro porque el Gobierno desarma
la estructura de la Afip. Se filtraron valores de sueldos que para un país con
el 50 por ciento de gente pobre llaman realmente la atención. No digo que no lo
merezcan, sino que estamos desenfocados con la realidad del país. Y en
apariencia hay una planta en exceso. Se habla de unas tres mil personas
designadas por el anterior gobierno (de Alberto Fernández) que no serían idóneas.
Todo eso, aparentemente, se eliminaría. Por eso hablo de un cambio grande pero puertas
para adentro.
- ¿Y en materia de
eficiencia por parte del organismo?
-
En teoría no bajaría la eficiencia. Pero vamos a ver cómo funciona con este
formato. Para el contribuyente no le significa nada. Van a seguir habiendo
controles, van a seguir inspeccionando.
- ¿Cómo ve la marcha del
Gobierno en materia económica con un presidente que viene de esta rama
justamente?
-
En términos generales, si dejamos de lado los indicadores de pobreza, pero no
es que los olvide porque son muy importantes, macroeconómicamente se están
tomando las medidas correctas, está bien el rumbo. Donde no estoy de acuerdo es
cuando hablamos de la motosierra. Hay que hablar del bisturí también, porque
las generalizaciones suelen ser muy malas. El “son todos ñoquis” … bueno no lo
son, hay gente que es capaz y se debe conservar en sus puestos. El análisis que
debe hacerse es profundo, con tiempo, dedicación y sobre cada caso. Por ejemplo,
en el tema de las pensiones por invalidez donde se habla que todas son un
curro. Sí que puede haber muchas que lo son, con certificados falsos, pero quizás
hay que demorar un poco más para eliminar ciertas cosas, pero hacerlo con la
seguridad de que está bien. Hay que puntear cada cosa. Hay que actuar con
certezas y no tomar medidas generales donde seguramente aparecen errores.
- ¿Cómo vivió la polémica
por el financiamiento a las universidades?
-
En primer lugar, el Gobierno no comunicó bien el tema. Si hacés una encuesta
con la gente te dice que la universidad, que la educación pública no será más
gratuita. Por eso el presidente Milei debió salir a aclararlo. Eso le dio un arma
a los sectores que no quieren ser auditados a utilizar el discurso de que no
quieren a la educación pública. Si nosotros, el ciudadano común a través de sus
impuestos mantiene una serie de organismos y demás, debemos tener la
tranquilidad de que las cosas se hacen bien, porque puede haber universidades
que sí trabajan bien, pero otras prefieren no ser controladas. Ahí también hay
que usar el bisturí. Yo me formé con la educación pública y gratuita, mis hijos
también, y no sé si siendo arancelada lo hubiese podido hacer con cinco hijos. Pero
es necesario un control de lo que se gasta, un país con la mitad de la
población pobre no puede darse el lujo de dar dinero a organismos y que estos hagan
lo que quieran. Falta un análisis serio y profundo que otorgue tranquilidad de
que se hacen bien las cosas.
- Para este año se viene
utilizando el mismo Presupuesto que en 2023. Hay una discusión respecto a este
tema para el próximo año. ¿Se trata de una discusión más ideológica que técnica?
-
Hay un punto que no coincido, que se habla de una inflación en 2025 del 20 por
ciento. Ojalá fuera así pero con el arrastre que venimos creo que tendremos
más. Un
organismo técnico no politizado publicó hace unos días que sería del 45 por
ciento. Entiendo
que todas las medidas económicas y del presupuesto se usan políticamente para
hacer cuestionamientos. Este 2024 estamos prorrogando el Presupuesto del año
pasado y eso es muy malo. Si va a pasar lo mismo para el próximo año, me parece
que no corresponde. Pero repito, todo el debate va desde la ideología y cuando
nos gobierna la ideología en los temas técnicos vamos mal. Hay lugares donde la
ideología política de un gobierno cambió y sin embargo la economía siguió
igual, pasó en Chile que hubo cambios pero manteniendo la línea principal. Acá
vamos de un extremo a otro y eso nos perjudica.