En la publicación, el gringo presenta el facsímil de su renuncia, fechada el mismo 3 de julio y pone de relieve que está cumpliendo con una “tradición” del cordobesismo. La renuncia se ofrece “en consonancia con una tradición del peronismo cordobés: quien tiene la responsabilidad de gobernar la provincia, debe también conducir los destinos del partido”.
Refuerza la idea señalando que es el actual
gobernador, Martín Llaryora, quien debe asumir la presidencia del PJ Córdoba.
Entre funcionarios y militantes, esta renuncia
era esperada y se descuenta tanto que será aceptada, como que la estructura
partidaria se pondrá en marcha para el traspaso del poder.
La decisión de Schiaretti se enmarca en un
proceso de reconfiguración del peronismo provincial tras el recambio de
gobierno en diciembre pasado.
Llaryora, quien asumió la gobernación luego de
ocho años de gestión de su antecesor, consolida así su liderazgo dentro de la
estructura partidaria.
Con este movimiento, el actual gobernador
cordobés sumaría mayor poder político en un año clave para la estrategia
electoral del oficialismo provincial.









