Desde
hace más de diez años, Madres
Territoriales trabaja para asistir a las familias de chicas y chicos que
están atravesando una situación de consumo problemático, un problema que crece
y no solo en esta región.
Andrea Carrasco es la que lleva la bandera de esta lucha.
Tiene una historia personal muy marcada, pero a su lado cuenta con la compañía
de otras mujeres que también asisten, contienen y llevan adelante una tarea
fundamental.
“El
miedo de muchas familias es que llegue ese llamado o ese golpe de puerta con la
noticia de que hay que ir a reconocer a nuestro hijo, hermano o ser querido, ir
a reconocer su cuerpo o que están sufriendo una sobredosis. Todo esto está
aparejado a un desborde del consumo problemático y hoy en día hay secuelas de
esas acciones. Esto nos afecta mucho como familia y sociedad”, indicó en su
paso por Déficit Cero (Up + 3564 Stream TV).
Ley de
salud mental
Consideró
que todavía no existe dimensión de la problemática por parte del Estado y pidió
por un cambio en la Ley de Salud Mental: “Es por ello que vemos tantos pibes
deambulando y perdidos. Porque nos falta una ley que nos pueda brindar una
herramienta para dar asistencia y contención más rápida”, explicó Carrasco.
“La ley
actual de Salud Mental indica que si una persona mayor de 18 años está en
situación de consumo no puede ser internado sin su voluntad. Siempre traigo a
colación mi vida particular porque pasé por ese proceso donde la Justicia me
decía hay que esperar a que haga algo. Justamente es lo que las familias
queremos evitar, que haga algo”, indicó y agregó que se presentó un proyecto de
ley para que se modifique la ley de Salud Mental.
Visita
especial
Días
atrás integrantes de la Sedronar (Secretaría de Políticas Integrales sobre
Drogas de la Nación Argentina) visitaron San Francisco para reconocer el
trabajo que lleva adelante Madres Territoriales, donde compartieron una jornada
de encuentro y repaso de las actividades que se ejecutan en esta zona.
Cabe
remarcar que es el organismo estatal encargado de diseñar y coordinar políticas
públicas enfocadas en la prevención, asistencia y acompañamiento de personas
con consumos problemáticos de sustancias, por lo que su visita fue un
precedente importante para esta organización local.
“Hace
pocos días se llevó a cabo una capacitación organizada por Sedronar denominada
Prevención, Familia y Territorio, y luego les llegó un correo indicando que ya
somos parte y luego eligieron San Francisco y Villa María para venir a
reconocer y compartir a las mamás y ver las actividades que hacemos en Madres
Territoriales. Es muy bueno que vengan a conocer a las mamás porque ellas son
las fundamentales, anónimas, pero siempre importantes”, agradeció.
El
panorama local
A modo
de diagnóstico en estos diez años de trabajo, desde Madres Territoriales
observan que existe un mayor consumo y
edades cada vez más bajas. Además, en los últimos años se incrementó el
consumo en mujeres, y no solamente las adicciones son a las sustancias, sino
que también a las pantallas y al juego (ludopatía).
“Las
familias se animan más a llegar a Madres Territoriales para pedir ayuda pero
todavía hay mucho prejuicio y un tabú tremendo. Cuando uno empieza a estudiar
ciertas cosas vemos que realmente hay una patología de base. Entre que salen de
la negación y luego actúan se perdió mucho tiempo”, lamentó Carrasco.
En este
sentido, manifestó que las drogas es una pandemia que está robando a toda una
generación. “Mi hijo tiene 36 años, y si estadísticamente desde el año 90 hay
una fisura porque la gran mayoría de los chicos que están con problema de
consumo tienen 35, 36 y 37 años. En su momento arrancaban consumiendo marihuana
escondidos, hoy la mayoría de los nuevos consumidores acceden directamente al
pipazo o al crack. En un año o máximo dos, es un cuerpo y una mente totalmente
destruida”.
Encuentro
Madres
Territoriales funciona todos los lunes a las 15.30 en el Centro Vecinal de
barrio Hospital donde realizan el grupo de Fortalecimiento Familiar.
“Fuimos
haciendo un trabajo de hormiga. Primero con el programa Una madre en cada
barrio fuimos visitando diferentes barrios durante dos años y de ahí se fueron
levantando referentes comunitarias que es la que conoce el territorio para que
sea la primera escucha”, indicó.
“Cuando
una mamá se anima a llegar lo celebramos, porque cuando una mamá empieza a
sanar y empieza a fortalecerse también empiezan a cambiar los colores de la
casa”, expresó.
“Muchas
veces ese consumidor no quiere recibir tratamiento, pero nosotros sí tenemos
que seguir con la vida. Necesitamos continuar, amar y amarnos para poder
abrazar y ayudar al resto”, concluyó Carrasco.