Ante la crítica situación económica y social, desde la Central General de Trabajo (CGT) San Francisco marcaron con preocupación el incremento de trabajadores de la ciudad que deciden renunciar a su trabajo formal por haber contraído deudas en entidades crediticias y/o financieras, y de esta manera tratar de evitar el embargo del salario.
Es que el panorama para miles de trabajadores es muy complejo y es sabido que muchas personas, pese a tener trabajo en blanco y formal, no llegan a cubrir las necesidades básicas. Es por esto, que de manera equivocada pero apretados por la situación, deciden tomar un crédito financiero con altísimas tasas, que luego no pueden afrontar la devolución.
“Siempre estuvieron estos casos donde alguna persona contraía una deuda y terminaba renunciando a su trabajo para evitar el embargo del sueldo”, comentó Paula Cabrera, secretaria de la CGT San Francisco. Al mismo tiempo, reconoció que en los últimos meses aumentaron los casos. “Hay muchos trabajadores que tienen deuda con financieras y entidades crediticias y han llevado un juicio ejecutivo y ya con sentencia firme les embargan el sueldo. Es por esto que elijen renunciar a su trabajo para evitar el embargo del sueldo”, lamentó.
Esto les permite que hasta tanto no tengan otro trabajo en blanco no le pueden descontar de su salario, pero a la vez siguen generando mayores intereses.
El panorama viene desde hace tiempo
Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) alertó que cada vez son más las personas con trabajos precarios, cuyos sueldos se ubican por debajo del umbral de pobreza y no llegan a satisfacer las necesidades básicas. Según este informe, tres de cada diez trabajadores argentinos eran pobres al finalizar el 2023, panorama que se acentuó en estos últimos meses con una notable pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.
En los últimos doce años, el crecimiento del empleo informal, la reducción del salario real y la falta de políticas de empleo provocó un crecimiento en la precarización laboral. En 2012, el 11,5% de los trabajadores vivía en hogares sumidos en la pobreza –siendo este el nivel más bajo registrado en los últimos veinte años– mientas que en 2023 esta cifra subió al 32,5%.
Si bien el informe cerró con los datos de diciembre de 2023, dado los altos niveles inflacionarios y la considerable suba, por encima de los salarios, que la Canasta Básica tuvo en lo que va del 2024, se espera un crecimiento en la cantidad de trabajadores que están por debajo del umbral de pobreza.
De un total de 20 millones de trabajadores ocupados, ya sea en empleos formales o informales, se calcula que 6,5 millones se encuentran en situación de pobreza, independientemente de su registro ante la Seguridad Social.