Por Franco Cervera
El tema no es nuevo, pero seguramente es el día
para reiterarlo. San Francisco, ciudad particular, pero encantadora en muchos
aspectos también, tiene un triste récord, el cual seguramente comparte con
otras ciudades del país. En más de 130 años de historia nunca una mujer
tuvo la posibilidad de ser intendenta elegida por el pueblo. Y si hilamos más
fino, en 130 años nunca una mujer fue candidata a intendente con verdaderas chances de ganar.
Si bien en los últimos tiempos hemos tenido
algunos casos de espacios políticos donde mujeres encabezaron la lista para
intentar pelear por llegar al “Palacio Municipal”, la realidad es que ninguno
de esos partidos políticos tenía la mínima expectativa en ganar las elecciones.
Solo como para poner algunos ejemplos, en las últimas elecciones dos mujeres
fueron candidatas a intendentes de San Francisco: Elena Vacchetta por Encuentro
Vecinal, y Ailen Cabrera por la Izquierda Unida. Sin embargo, ninguna de las
dos listas superó el 1,5% de los votos.
Expuesto
el tema nos preguntamos: ¿Realmente en la historia de San Francisco no nació una mujer con la capacidad, valores y convicciones como para llevar las riendas
de la ciudad?, lo que sucede es que la
política en San Francisco, sigue siendo cosas de hombres.
Pese a que el cupo de género rige al momento de armar listas, la realidad
es que no hay mujeres que ocupen cargos decisivos, que lideren un espacio político que sea preponderante. ¿El motivo? varios y para todas las opiniones, pero evidentemente algo está fallando y en esta
ciudad todavía las mujeres la ven pasar.
Sin ir más lejos, en la misma Municipalidad de
San Francisco, de 9 secretarías con las que cuenta, solo una mujer ocupa una de
estas carteras, Micaela Soledad Mulassano, quien está a cargo de la Secretaría
de Innovación. El resto todos hombres.
Lo mismo sucede con los espacios opositores de
relevancia. Ninguno es liderado realmente por una mujer. Exceptuando el bloque
de Cecilia Roffe, que por cierto quedó sola en su espacio legislativo al separarse
de la alianza de Juntos por el Cambio, tras su trunco intento de ser candidata
a intendente.
Está claro que esto no se cambia de un día para
el otro y que tampoco es culpa de todos los dirigentes políticos que hoy reinan
la arena local. Pero lo que no podemos es dejar de remarcar es que este tema no
sea puesto en discusión o al menos llame la atención, incluso de las propias
mujeres. ¿Qué pasaría si todo fuese al revés? que en la historia de San Francisco todo sea gobernado por mujeres, ¿Llamaría la atención?