Nicolás Albera
Gabriel Faletto, intendente de Marull, se
convirtió en el nuevo presidente de la Comunidad Regional San Justo, cargo que
ocupará en principio por un año. Reemplaza a Damián Bernarte, quien encabezó este organismo todo el 2024.
Dirigente
de buen feeling con el ministro de Gobierno Manuel Calvo, se reconoce soldado del gobernador de Córdoba, Martín Llaryora y asume que estará
“donde crean” que es útil. Una especie de slogan del “cordobesismo”.
“A
veces las cosas hay que provocarlas, está bien ponerse a disposición, pero para
ello hay que tener formación y experiencia”, destaca en una entrevista con Up, donde habló de este nuevo desafío, pero
además apuntó al gobierno del presidente Javier Milei, que cortó el envío de
fondos prometidos para proyectos en la localidad que gobierna –de unos dos mil
habitantes- por segunda vez consecutiva.
Faletto
tiene 40 años, es padre de un niño y fue presidente muy joven del club de su
pueblo, el “Guido Spano”. En 2011, decidió incursionar en política y fue
candidato a concejal, pero no obtuvo la banca. En 2015, decidió jugar fuerte y
apostó a ser candidato, dejando su empleo en un banco, pero cayó derrotado. Se
convirtió en edil, un cargo ad honorem mientras incursionaba en el comercio. En
2019, le llegó su hora: ganó su primera elección, la cual revalidó en 2023 con
el sello Hacemos por Córdoba.
- Para el llaryorismo las
comunidades regionales son clave para el contacto con intendentes y jefes
comunales. ¿Cómo las observa usted?
-
El año pasado tuve una participación muy activa y era un deseo que tenía poder
presidir este órgano. Entiendo que ayuda a la formación del dirigente, participar
de las reuniones te interioriza sobre las problemáticas dentro del departamento
y hay un compromiso para gestionar las soluciones.
- ¿Les otorga visibilidad a
los dirigentes del interior del interior?
-
Sí, claro. Provoca que se conozca de dónde somos, qué hacemos. Ayuda, pero no
es determinante porque no te garantiza que el día de mañana seas un ministro o
un legislador. Pero te prepara de buena forma en el caso de que aparezcan
desafíos.
- Le quedan tres años de
gestión en su segundo mandato. No puede volver a presentarse. ¿Tiene la
intención de seguir vinculado a la política luego?
-
Mi primer objetivo es cumplir con las promesas de campaña que están plasmadas
en la plataforma electoral. Siempre me propuse metas realizables para poder
sentir satisfacción una vez que termine un mandato. Actualmente hay un proyecto
en marcha que marcará un antes y un después en Marull que es el cerramiento y
climatización del natatorio municipal, que sería inaugurado en marzo próximo. Es
una obra excluyente y tenía un avance importante, por lo que era un pecado no
seguirla. Pero para eso debimos sacrificar otros proyectos también importantes
por el tema de los fondos.
- ¿La realizó con fondos
propios?
-
Cuando presentamos el proyecto lo iba a financiar Nación y alcanzamos a recibir
un anticipo, pero luego con los cambios políticos (la llegada del presidente
Milei al gobierno) no recibimos más nada. Pudimos completarla con fondos
propios siendo un esfuerzo muy grande porque se trata de una obra de más de 150
millones de pesos.
- Han sentido el impacto del
freno de fondos para obra pública.
-
Este gobierno nacional desconoce la realidad del interior. En el caso de
Marull, tiene una jurisdicción de casi 50 mil hectáreas productivas. Eso va a
parar a Buenos Aires y no vuelve todo lo que producimos, sino que somos
mendigos de lo que aportamos. Desde arriba sufrimos ninguneo.
- ¿Cómo califica este primer
año del gobierno de Milei?
-
A los intendentes y municipios nos faltaron el respeto, todos teníamos
convenios firmados de muy buena fe, con proyectos y rendiciones presentadas,
pero por una decisión unilateral se cayeron. Es llamativo porque otras
gestiones se hicieron cargo de lo que dejaba el gobierno nacional anterior, y
nosotros también como municipio nos hicimos cargo de lo que dejaba la anterior
administración, sin desconocer los convenios firmados. No digo que se hizo todo
mal, había cuestiones que se debían realizar pero nos faltaron el respeto.